La Madre por Sri Aurobindo (eBook Español)

The Mother by Sri Aurobindo

La Madre

Estos ensayos esclarecedores por Sri Aurobindo forman una declaración de gran alcance y la indicación de la verdadera actitud que debe adoptar un sadhaka del Yoga Integral: el de una entrega completa y dinámica a la Madre. Estos ensayos describen el triple movimiento de aspiración, rechazo y  entrega, las condiciones básicas para una verdadera fe y sinceridad,  la fuerza irresistible de Gracia de la Madre, la necesidad de recuperar la fuerza – dinero para la obra de la Madre, y la alegría de ser un perfecto instrumento Suyo  a través del trabajo desinteresado, superando las exigencias del ego. El documento final describe los  cuatro grandes Poderes y Personalidad de la Madre Divina.


Detalles del libro

Autor: Sri Aurobindo

Extensión del texto: 15 páginas

Editor: Sri Aurobindo Ashram, Traducción Bel Atreides

Fuente original: http://www.aurobindointegral.com

Colaboradores (contribuyente): Anandamaya, Krishna

Formato del libro: PDFePubKindle

Idioma: Español


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Texto de ejemplo

La Madre

Sólo hay dos poderes que pueden, aunados, lograr ese algo grandioso y difícil que es el fin de nuestros esfuerzos: una firme e imperturbable aspiración que clama desde abajo y la Gracia suprema que desde arriba responde.

Mas dicha Gracia suprema actuará, únicamente, en condiciones de Luz y de Verdad; no puede hacerlo en medio de la Falsedad y la Ignorancia. Pues si respondiera a las demandas de la Falsedad, traicionaría su propio propósito. He aquí las condiciones de Luz y Verdad — las únicas que permitirán el descenso de la Energía superior — ; y es sólo la Energía supramental descendiendo desde lo alto y abriéndose paso desde lo bajo, lo que puede dominar victoriosamente a la Naturaleza física y anular sus sufrimientos y dificultades: debe haber una total y sincera entrega; debe haber una apertura única del yo personal al Poder divino; debe haber una constante e integral elección de la Verdad que está descendiendo, un permanente e incondicional rechazo de la falsedad de los Poderes mental, vital y físico, y de las Apariencias que aún rigen la Naturaleza terrenal.

Este sometimiento o entrega debe ser total y abarcar todas las partes del ser. No es suficiente que la psiquis responda y que la mente superior acepte, e incluso que se someta la energía vital interna y que la conciencia física interior sienta la influencia. Nada debe haber en parte alguna del ser — ni siquiera en las más exteriores —, que se sustraiga a esta entrega; nada que oculte dudas, confusiones y subterfugios; nada que se rebele o que rechace.

Si una parte del ser se somete, pero otra parte se reserva, sigue su propio rumbo o establece sus propias condiciones, entonces, cada vez que esto sucede, estamos alejando de nosotros a la Gracia divina.

Si por detrás de nuestra devoción y renuncia, ocultamos nuestros deseos, requerimientos egoístas y exigencias vitales; si anteponemos tales cosas a la aspiración auténtica, o las mezclamos con dicho anhelo, y procuramos engañar al Shakti Divino, entonces es inútil invocar a la Gracia divina que nos transforme.

Si por un lado nos abrimos, de manera parcial, a la Verdad, y por el otro, franqueamos constantemente la entrada a las fuerzas hostiles, es en vano esperar que la Gracia divina permanezca a nuestro lado. Es preciso que mantengamos el templo limpio, si es que queremos instalar en él la presencia viviente.

Si toda vez que el Poder interviene para traer la Verdad, nosotros le damos la espalda y volvemos a llamar a la falsedad que habíamos expulsado en un primer momento, no debemos culpar a la Gracia divina por no acceder a nuestra llamada, sino a la falsedad de nuestra propia voluntad y a la imperfección de nuestro renunciamiento.

Si clamamos por la Verdad, y, sin embargo, una parte de nosotros elige lo que es falso, torpe y profano, o simplemente no desea renunciar a todo, entonces seremos siempre vulnerables a los asedios y la Gracia se nos negará. Primero debemos descubrir qué es falso u oscuro en nosotros y expulsarlo con tenacidad; sólo luego que hayamos hecho esto tenemos el derecho a pedir que el divino Poder nos transforme.

No creamos que la verdad y la falsía, la luz y la oscuridad, la renuncia y el egoísmo puedan vivir juntos en la casa consagrada a lo Divino. La transformación debe ser integral, y total, por tanto, el rechazo de todo cuanto contrarreste lo Divino.

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